domingo, 24 de octubre de 2010

Júpiter al alcance de los telescopios.

Desde hace unos meses tenemos la suerte de ver Júpiter en el cielo nocturno. A pesar de aparecer con cierta asiduidad siempre es de interés su visualización por unos prismáticos o por un telescopio. El planeta es enorme, cabrían en él cien mil Tierras.
Famosa es la foto que el Voyager I tomó en 1979, a una distancia de 28,4 millones de kilómetros. Desde entonces, todos nos hemos enterado de la voluptosidad del planeta. Siempre en continuas tormentas.Por eso, se cree que Júpiter posee un pequeño núcleo sólido rodeado por una envoltura de hidrógeno líquido, por encima de la cual hay una atmósfera gaseosa. Y que también posee un delgado anillo de partículas que es demasiado débil para ser visto desde la Tierra. Cuando vayamos a ver Júpiter por un gran telescopio observaremos continuos cambios.
Sobre su superficie pueden verse cinturones oscuros, zonas brillantes, manchas, óvalos que están cambiando continuamente. La gran mancha roja es una tormenta casi continua. También es llamativo ver los satélites que rodean a Júpiter.
Podemos ver por el telescopio al menos cuatro que son los que vio Galileo en el año 1610, y que se llaman galileanos. Todos tienen el tamaño de un planeta.Son "Io" el más intenso de todos, Europa, el menor de los cuatro, Ganímedes, el mayor, Calisto, el más lejano.. En 1979 los satélites galileanos fueron estudiados por las sondas Voyager. Se supo que realizan una órbita paralela al plano ecuatorial de Júpiter.
Publicar un comentario en la entrada