sábado, 21 de noviembre de 2009

El paraiso perdido


Es aquí....Desde una esquina del casco antiguo de mi ciudad.....En el barrio de mi niñez. Mirándola desde adentro. Sin más molestia que los contínuos coches que pasan intentando anular con sus gases el adorable olor de mi niñez.Es aquí, donde me contengo en pedir diariamente salud y bienestar.
Siempre comprendí que la vida era algo más que vivir. Había que luchar, conseguir exitos, sentirse héroe...... pero ahora solo me conformo por ser quién soy más tiempo.
El exito en la sociedad suele buscarse entre herocidad y engaños. Soy consciente que vivo en una jungla llena de personajes que nos engañan desde varios campos. Por ejemplo, toquemos el tema del agua en la Luna: no es más que un síntoma que nos demuestra que U.S.A., con su N.A.S.A., es la dueña del mundo, y cuando le dan la gana, nos muestran las cosas como quieran. O toquemos el tema del viaje a marte de hace dos años: que yo sepa ya se hablaba de dicho viaje en 1929. O hablemos de cuando nos dicen en pequeños libros de 110 páginas (de precio desorbitado: 12 euros) La astronomía comienza con los griegos, resaltándonoslo, con carácter científico, en la película Ágora. No es más de lo mismo: Sociedad moderna que proviene de la griega. Pero aquí vengo yo y les digo a ustedes que a
muy a pesar nuestro, seguimos teniendo mentalidad oriental y además de la antigua. Creemos en la cosmovisión del próximo oriente sobre todo en el tema de la creación del hombre, la presencia de un dios creador, la división en partes tierra -cielo, la creación de edificios singulares para conectar con la vida celestial.
La mentalidad oriental antigua diferenció en el tiempo los momentos del pasado, del presente y del futuro. En la base de esta diferenciación se encontraba la idea de la infelicidad del tiempo presente, principalmente en momentos de crisis del indivivuo o de la comunidad. El contrapeso de esta infelicidad no pudo ser otro que un tiempo feliz situado en el pasado de los orígenes o en un futuro impreciso. La situación feliz del pasado estaba ya perdida, pero quedaban esperanzas de alcanzar el futuro. la existencia de los orígenes del mundo era imaginada como un período sin luchas, sin enfermedades, de vida paradisiaca. El mundo acababa de salir de manos divinas. Sin embargo, se concibió que poco a poco esta situación se fue deteriorando: el hombre se hizo mortal y vivió pocos años, aparecieron enfermedades y la necesidad del trabajo. Esta degradación se debió al mal comportamiento humano. a lo largo de la historia veremos reyes, faraones con carácter divino que lucharan por eliminar esta vida y volver a los orígenes paradisiacos.

¿Tendrán la misma idea los mandamases de hoy?.

La Tierra "vive" hoy día, más allá de su posibilidades.Cada vez aumenta la población y se cuatriplica la necesidad de alimentarnos. ¿De dónde vamos a sacar tantos recursos para tanta gente? Solución: viaje a Marte o la Luna y colonizarlo (hay agua). ¿Pero quiénes van a ir? of course, we will go. (por supuesto , nosotros iremos) como dirían ellos ( los de obama y compañía).

El hombre del Antiguo Oriente careció de recursos para luchar eficazmente contra la carestía de alimentos y las enfermedades. El único refugio que le quedó fue la fe en el poder de los dioses y la esperanza de una vuelta a la primitiva situación primordial. Esta esperanza compensó al hombre de todas las calamidades presentes. La propaganda política de la época se cuidaba de presentar este estado paradisiaco como próximo y vinculado a su rey entronado. Hoy nos muestran rasgos próximos a un viaje a otro planeta del sistema solar comandados por una empresa científica de un país dueño del mundo. Si miramos el pasado del hombre del próximo Oriente y el nuestro actual, podemos decir que en cierta manera tenemos las mismas inquietudes y los mismos deseos de felicidad. Nuestro origen científico puede que comience en Grecia; pero, nuestro filosofía de la vida es mucho anterior y es la que mueve a la ciencia. Proximo artículo el deseo de inmortalidad.
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