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viernes, 9 de abril de 2010

Arqueoastronomia egipcia


ORIENTACIÓN ASTRONÓMICA DE LAS PIRÁMIDES: Para exponer una idea razonable sobre cómo se podrían haber orientado de forma precisa, según la línea meridiana, las pirámides del Reino Antiguo, habría que valorar datos arqueológicos y datos históricos que refieran los hechos. La hipótesis propuesta sugiere que la observación del transito simultáneo por el meridiano de las estrellas Megrez y Phecda, pertenecientes a la constelación "imperecedera" de la Pierna de Toro (El Carro), podría haber sido usada con este fin. Un resultado adicional de esta hipótesis es la obtención de una serie de fechas para la alineación de las principales pirámides que puede ser contrastada con la cronología del periodo y que ha permitido fijar el comienzo del reinado de Kefren, cuarto rey de la IV Dinastía y constructor de la segunda pirámide de Guiza, en torno al 2550 a.C.

Alineación astronómica de la pirámide de Kefren hacia el tránsito meridiano de dos de las estrellas (Megrez y Phecda) de la constelación Mesjetiu (La Pierna de Toro), equivalente a nuestro Carro, en torno al 2545 a.C. Según se ha descubierto, la mayoría de las pirámides de la IV Dinastía podrían haberse orientado de forma precisa, según un eje Norte-Sur, mediante este procedimiento.
EL FIRMAMENTO DEL EGIPTO ANTIGUO: Arqueólogos españoles y aficionados a la astronomía han completado, tras un largo estudio que terminó en el año 2001, el mapa de los cielos del antiguo Egipto mediante el análisis de los decanos y de los relojes estelares encontrados en los techos de las tumbas de algunos faraones de la XX Dinastía (todos ellos llamados Ramsés). Se han identificado las posibles equivalencias entre más de una veintena de "constelaciones" o estrellas individuales mencionadas en los textos jeroglíficos y ciertos asterismos o estrellas del propio firmamento. Las cuatro "constelaciones" más importantes del antiguo Egipto. De derecha a izquierda: Sopdet, que incluye la estrella Sirio, Sah, cuya corona representa el cinturón y la daga de Orión, Mesjetiu (La Pierna de Toro), equivalente a nuestro Carro (en la Osa Mayor), y Nut, quizás la Vía Láctea. Entre otros, en la imagen también se menciona al decano Jaw (Miriada o Rebaño), equivalente a las Pléyades.





Esta información ha sido tomada de los trabajos realizados por J.A. Belmonte y C. Esteban y recogidos de su libro: Astronomy and Cultural Diversity. Editorial:: O.A.M.C. Espero que os sea de interés.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Un Libro interesante para leer en estos días


El Misterio de Orión, es una obra que defiende la relación de la constelación de Orión con la leyenda de muerte y resurrección del dios Osiris y la supuesta alineación de las tres pirámides principales de la meseta de Gizeh y el "cinturón" de la constelación de Orión. Su autor es Robert Bauval, el cual lo publicó en 1994 (1995 en España). Es un libro que haría temblar los pilares sobre los que se asientan algunas teorías sobre Egipto no suficientemente documentadas, pero convertidas en "ortodoxia" sin muchos miramientos al rigor. Es una buena ocasión para conocer de una forma diferente las estrellas que forman la constelación de orión y las demás constelaciones que les rodea. La foto es tomada de spaceimaging.com.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Astronomía en la Historia.

Mes del Sol.

Desde la Prehistoria el ser humano ha pretendido, dentro de sus límites comprender los signos celestes. Al menos, sacarle partido para los designios de la guerra, o el momento de recoger la cosecha. Incluso, los más poderosos, reyes, faraones, emperadores, han intentado decubrir y asimilar los acontecimientos celestes. Otorgaban a sus escribas, sacerdotes, etc la misión de descubrir lo que sucedía arriba de sus cabezas. Estos buscaban remedios, magia o fórmulas para explicarlo.

Por ejemplo, en Egipto, el faraón era el dios Sol. El cielo, la Tierra estaban formados por dioses. Había dioses para todo lo que no se podía explicar de forma lógica. Los egipcios veían la Tierra como una enorme torta plana: El Nilo (término que viene del griego Neilos- de origen incierto- los egipicios lo llamaban Iterú) discurría por su mitad. Alrededor de ella se hallaba un enorme océano:el gran círculo. Sobre ellos, el cielo, tan llano como la Tierra, estaba sostenido por cuatro soportes en sus cuatro extremos. Entre ambos, se movía el aire. Recordar que para los egipcios todos los elementos eran dioses. En cuanto a las estrellas, los escribas nos cuentan en sus documentos cosas como que Marte lo llamaban Horus rojo, La osa Mayor era la pierna de buey. ellos nos decían que conocer su ubicación era muy importante por su utilidad para la vida diaria. Era útil para orientar un nuevo templo o una nueva pirámide en la dirección adecuada, para señalar los días fastos y nefastos, para poner a punto un excelente calendario solar. Fueron capaces mediante la observación crear un calendario solar de 365 días. Lo dividieron en 12 meses de 30 días, más cinco días suplementarios al final del año. Luego, este calendario pasaría a griegos, que lo copiarían los romanos y más tarde los sabios de la Edad Media y finalmente por nosotros.

El Sol para los egipcios era quíen le daba la vida y le dedicaron toda su sabiduría. La de unos escribas que sabían multiplicar (pero no por dos cifras, ni dividir), hallar el área de una circunferencia conociendo su radio. Unos escribas que vivían cerca del Nilo, en un valle fértil, con mosquitos, con calor, con un desierto lleno de peligros. Eran los únicos que saboreaban la sabiduría de realizar jeroglíficos. Bueno, podría hablar de los egipcios horas y horas, pero, seguro que con lo que os he contado es suficiente para que os hagáis una idea de la Astronomía en su mundo y de la importancia del Sol.

La "ciencia" griega tiene su origen en la astronomía egipcia y la astrología caldea. Ellos basaron sus conocimientos en la técnica de observación. Así se originó el hábito de expresar las medidas de los ángulos en 360 fracciones de circunferencia (grado de ángulo) y de usar el sistema sexagesimal para las fracciones de grados. 180 grados de Norte a Sur, o 180 grados de Oeste a Este. Pasamos por el punto más alto de nuestra cabeza, "zenit", serían 90 grados. Las estrellas podían estar a 35 grados a 45 grados. Pero estas se mueven a lo largo de la noche. Si dieramos una vuelta completa alrededor del horizonte sería 360 grados. Si dividimos el horizonte (azimut) en 15 grados esto nos daría 24 zonas de quince grados. Cada zona es el movimiento de la estrella en una hora. Cada movimiento de la estrella recorrido en una hora ha supuesto un avance de la misma de 15 grados en el cielo. Como referencia, tanto el disco solar como el lunar, tienen un diámetro de unos 0,5 grados. Si estiramos nuestro brazo por completo, nuestra mano abierta abarca unos 20 grados y la anchura del pulgar unos 2 grados. Todo estos aspectos lo sabemos por los griegos. Se utilizaron en la mar durante las travesías nocturnas sin lunas ni nubes. Localizar el norte es fácil sabiendo donde está la polar luego detrás nuestra está el sur. Los griegos crearon e investigaron más. Ya lo comentaremos.